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Revista de Pedagogía Crítica

agosto 11, 2023

Este libro en su capitulo 1 aborda la diversificación de la evaluación propuesta por Francisco Gárate Vergara, este autor establece que para diversificar la evaluación se deben utilizar múltiples fuentes de evidencia, recolectadas en el tiempo, y pensar en el proceso y no en el instante. Es necesario visualizar el proceso como si fuera un álbum de fotografías y no solo una instantánea y, en razón de ello, utilizar diversas técnicas de recogida o de tomas fotográficas para obtener un sentido integral. Además, se debe implementar otras estrategias de manera que la enseñanza no se convierta en una actividad que enseña solo para la evaluación, pues eso sería calificación. La evaluación se constituye como un medio regulador de la enseñanza, que permite hacer ajustes a las ayudas pedagógicas que dará a los estudiantes en la construcción de conocimientos. Los ajustes a la diversidad de necesidades, capacidades e intereses del estudiante establecen las bases para una evaluación diversa, enriquecedora, formadora, contextualizada y transformadora.

El autor hace mención a las dimensiones de la evaluación que son diferentes aspectos del aprendizaje que se pueden evaluar de manera separada. En general, se consideran tres dimensiones principales: dimensión conceptual, dimensión procedimental y dimensión actitudinal.

La dimensión conceptual se enfoca en la comprensión de conceptos, principios y teorías. Esta dimensión se relaciona con el conocimiento y la comprensión de los contenidos que se están enseñando.

La dimensión procedimental se enfoca en la aplicación de habilidades y destrezas. Esta dimensión se relaciona con la capacidad de los estudiantes para aplicar los conocimientos adquiridos en situaciones prácticas y reales.

La dimensión actitudinal se enfoca en las actitudes, valores y emociones de los estudiantes. Esta dimensión se relaciona con la formación integral de los estudiantes y su capacidad para relacionarse con los demás y enfrentar situaciones emocionales.

Es importante destacar que estas dimensiones no son independientes entre sí, sino que están interrelacionadas y se complementan mutuamente. Además, se enfatiza en la importancia de utilizar diferentes técnicas e instrumentos de evaluación para obtener una visión integral del proceso de aprendizaje de los estudiantes.
Las dimensiones de la evaluación son relevantes porque permiten evaluar diferentes aspectos del aprendizaje de los estudiantes. La evaluación no se limita a la medición de conocimientos, sino que también se enfoca en la aplicación de habilidades y destrezas, así como en las actitudes, valores y emociones de los estudiantes.

La evaluación de la dimensión conceptual permite evaluar la comprensión de conceptos, principios y teorías, lo que es fundamental para el desarrollo de habilidades cognitivas y la adquisición de conocimientos. La evaluación de la dimensión procedimental permite evaluar la aplicación de habilidades y destrezas, lo que es fundamental para el desarrollo de habilidades prácticas y la transferencia de conocimientos a situaciones reales. La evaluación de la dimensión actitudinal permite evaluar las actitudes, valores y emociones de los estudiantes, lo que es fundamental para el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

En resumen, la evaluación de las diferentes dimensiones permite obtener una visión integral del proceso de aprendizaje de los estudiantes y evaluar diferentes aspectos del mismo. Esto es fundamental para el desarrollo de habilidades cognitivas, prácticas, sociales y emocionales, y para la formación integral de los estudiantes.

Cada dimensión de la evaluación se puede evaluar utilizando diferentes técnicas e instrumentos de evaluación. A continuación, se presentan algunas de las técnicas que se pueden utilizar para evaluar cada dimensión:

1. Dimensión conceptual: Esta dimensión se enfoca en la comprensión de conceptos, principios y teorías. Algunas de las técnicas e instrumentos de evaluación que se pueden utilizar para evaluar esta dimensión son:

– Pruebas escritas: se pueden utilizar para evaluar la comprensión de conceptos y principios.
– Cuestionarios: se pueden utilizar para evaluar la comprensión de conceptos y principios, así como para obtener información sobre las actitudes y valores de los estudiantes.
– Mapas conceptuales: se pueden utilizar para evaluar la capacidad de los estudiantes para organizar y relacionar conceptos.
– Disertaciones y exposiciones: se pueden utilizar para evaluar la capacidad de los estudiantes para comunicar y explicar conceptos y principios.

2. Dimensión procedimental: Esta dimensión se enfoca en la aplicación de habilidades y destrezas. Algunas de las técnicas e instrumentos de evaluación que se pueden utilizar para evaluar esta dimensión son:

– Listas de cotejo: se pueden utilizar para evaluar la capacidad de los estudiantes para realizar tareas específicas.
– Pautas de observación: se pueden utilizar para evaluar la capacidad de los estudiantes para realizar tareas específicas y para obtener información sobre su comportamiento y actitudes.
– Rúbricas: se pueden utilizar para evaluar la calidad de las tareas realizadas por los estudiantes y para proporcionar retroalimentación detallada sobre su desempeño.
– Test de ejecución: se pueden utilizar para evaluar la capacidad de los estudiantes para realizar tareas específicas.

3. Dimensión actitudinal: Esta dimensión se enfoca en las actitudes, valores y emociones de los estudiantes. Algunas de las técnicas e instrumentos de evaluación que se pueden utilizar para evaluar esta dimensión son:

– Escalas de frecuencia: se pueden utilizar para evaluar la frecuencia con la que los estudiantes realizan ciertas acciones o comport

Finalmente este documento destaca la importancia de la evaluación formativa y la retroalimentación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La evaluación formativa se enfoca en el proceso de aprendizaje y busca identificar las fortalezas y debilidades de los estudiantes para poder ajustar la enseñanza y mejorar el aprendizaje. La retroalimentación, por su parte, es un elemento clave de la evaluación formativa, ya que permite a los estudiantes conocer sus fortalezas y debilidades, y les brinda información para mejorar su aprendizaje. La retroalimentación debe ser oportuna, específica, clara y constructiva, y debe estar orientada a mejorar el aprendizaje de los estudiantes. Además, se destaca que la retroalimentación no solo debe ser entregada por el profesor, sino que también puede ser entregada por los propios estudiantes, a través de la autoevaluación y la evaluación entre pares.
En coherencia con la normativa vigente se menciona que el Decreto N.º 67 de Normas Mínimas Nacionales sobre Evaluación, Calificación y Promoción del año 2018, establece que la evaluación debe ser diversificada y debe considerar múltiples fuentes de evidencia, recolectadas en el tiempo, para obtener una visión integral del proceso de aprendizaje de los estudiantes. Además, se enfatiza en la importancia de la evaluación formativa y la retroalimentación, y se establecen criterios para la promoción de los estudiantes. El decreto también establece que la evaluación debe ser inclusiva y considerar la diversidad de los estudiantes, y se enfatiza en la importancia de la participación activa de los estudiantes en el proceso de evaluación.

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