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Condición del Espectro Autista

julio 11, 2023

La Guía para profesores y educadores de alumnos con autismo es un documento que proporciona estrategias y herramientas para ayudar a los educadores a trabajar con estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en entornos escolares inclusivos. La guía está estructurada en tres bloques diferenciados.

El primer bloque aborda las características de las personas con TEA y las primeras manifestaciones conductuales indicativas de este tipo de trastornos. Se destaca la importancia del entorno educativo en la detección e intervención temprana que se dirige a este colectivo.

El segundo bloque se centra en la intervención educativa y proporciona estrategias para la enseñanza de habilidades sociales, comunicativas y de comportamiento. También se incluyen ejemplos de guiones para la realización de comentarios de texto y análisis sintáctico de oraciones.

El tercer bloque se enfoca en la organización y adaptación del entorno educativo para satisfacer las necesidades de los estudiantes con TEA. Se mencionan algunas ayudas visuales que pueden ser útiles para los estudiantes con TEA, como pictogramas, agendas visuales y sistemas de comunicación aumentativa y alternativa.

Además, la guía destaca la importancia de la colaboración entre los profesionales que trabajan con estudiantes con TEA, incluyendo a los padres y tutores. También se mencionan algunas estrategias para la prevención y el manejo de situaciones de acoso escolar dirigidas a estudiantes con TEA.

En general, la guía tiene como objetivo ayudar a los educadores a comprender mejor las necesidades de los estudiantes con TEA y proporcionarles una educación inclusiva y de calidad. Se espera que los educadores puedan utilizar las estrategias y herramientas proporcionadas en la guía para mejorar la experiencia educativa de los estudiantes con TEA y ayudarles a alcanzar su máximo potencial.

Referente a las características, las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) presentan una gran diversidad de niveles y grados, lo que hace necesaria la flexibilidad del sistema escolar para adaptarse a las características y necesidades individuales de cada alumno. En el se mencionan algunas de las características y dificultades asociadas al TEA que tienen una repercusión significativa en el entorno escolar, como:

  • Dificultades para mantener el contacto ocular y/o contacto ocular inapropiado
  • Dificultades para expresar y reconocer emociones.
  • Poca o inadecuada expresividad facial.
  • Respuesta inadecuada a gestos y/o expresiones faciales de los demás (guiño, sonrisa…).
  • Presencia de una entonación particular.
  • Dificultades para regular el volumen de la voz y controlar el ritmo del habla.
  • Inadecuada fluidez verbal.

El menciona que aunque actualmente no contamos con marcadores biológicos que nos indiquen la presencia de TEA, gracias a la investigación desarrollada se han establecido indicadores conductuales que permiten identificar la presencia del trastorno desde edades muy tempranas. Por lo tanto, es importante que los profesionales educativos, especialmente aquellos que trabajan en la etapa de Educación Infantil, conozcan los marcadores precoces de TEA para una detección e intervención temprana, adaptada a las características y necesidades de estas personas.

En relación a la intervención educativa para estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) debe centrarse en la enseñanza de habilidades sociales, comunicativas y de comportamiento. A continuación, se mencionan algunas estrategias que se pueden desarrollar en el aula para promover la competencia social:

  • Definir momentos claros para hablar -de su tema de interés (en el recreo, al final de la clase de lengua, en casa después de hacer los deberes…).
  • Definir las normas para hablar con adultos: “Hablaré de los planetas con mi familia y con mis compañeros después de preguntar primero. No hablo con desconocidos”.
  • Enseñar a identificar las emociones propias y ajenas, y a expresarlas de forma adecuada.
  • Enseñar a interpretar las señales no verbales, como el tono de voz, la expresión facial y el lenguaje corporal.
  • Enseñar a iniciar y mantener conversaciones, a hacer preguntas y a responder a ellas.
  • Enseñar a resolver conflictos de forma pacífica y a pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Utilizar juegos de rol y dramatizaciones para practicar situaciones sociales y comunicativas.
  • Utilizar ayudas visuales, como pictogramas y agendas visuales, para ayudar a los estudiantes a comprender y recordar las normas sociales y de comportamiento.

Es importante tener en cuenta que la enseñanza de habilidades sociales y comunicativas debe ser sistemática, estructurada y adaptada a las necesidades individuales de cada estudiante con TEA. Además, es fundamental aprovechar y programar situaciones naturales para que la persona emplee y ponga en práctica dichas competencias

Finalmente el documento hace referencia que el alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) precisa de adaptaciones y apoyos para acceder a la información en condiciones de igualdad al resto de compañeros. A continuación, se mencionan algunas estrategias que se pueden desarrollar para la organización y adaptación del entorno educativo:

– Elaborar un esquema común para todas las asignaturas y profesores, en el que se estructuren las clases y la presentación de la información de una manera similar y homogénea.
– Apoyar el uso de agendas, mediante la implantación de un sistema de refuerzos y supervisión, implicando a los profesores y al resto de compañeros en estas tareas.
– Utilizar ayudas visuales, como pictogramas, para facilitar la comprensión de las instrucciones y de los contenidos.
– Proporcionar un espacio tranquilo y seguro para el alumnado con TEA, donde puedan retirarse en momentos de sobrecarga sensorial o emocional.
– Proporcionar apoyos para la organización y planificación de tareas, como listas de tareas y recordatorios visuales.
– Proporcionar apoyos para la regulación emocional, como técnicas de relajación y de respiración.
– Proporcionar apoyos para la comunicación, como sistemas de comunicación aumentativa y alternativa.

Es importante tener en cuenta que la organización y adaptación del entorno educativo debe ser individualizada y adaptada a las necesidades específicas de cada estudiante con TEA. Además, es fundamental la colaboración entre los profesionales que trabajan con el estudiante, incluyendo a los padres y tutores, para asegurar una intervención coordinada y coherente

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